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viernes, 8 de junio de 2012

A las mujeres no les gustan los clichés en torno al sexo femenino en la publicidad



Los clichés de la madre preocupada o de la sex symbol en la publicidad no les hacen ninguna gracia a las mujeres. Una encuesta del instituto de investigaciónMediaAnalyzer publicada por Acquisa ha arrojado ahora algunos datos sobre el tema, dejando claro que a un cuarto de las encuestadas no le hacía ninguna gracia y se enfadaba explícitamente por ello.
En la publicidad existen todavía muchos clichés sobre la mujer: la madre sacrificada, la “tontita” simpática, la vampiresa seductora… Para averiguar lo que el sexo representado pensaba sobre ello, MediaAnalyzer preguntó a 1.000 mujeres entre 20 y 69 años. A un 25% de las encuestadas, según el estudio, le enervaban estos clichés. No les gusta nada el estereotipo de la madre y ama de casa responsable de los niños y del hogar. Para casi la mitad de las encuestadas (46%), esta imagen de la mujer está completamente desfasada.
A un 26% le molestan las representaciones en las que a las mujeres, en determinados ámbitos, se les adjudican habilidades menores que a los hombres.El 15% está a disgusto con la imagen de las mujeres como “tontitas”, el 8% con el estereotipo de que las mujeres no saben conducir o aparcar, y un 3% respectivo rechaza el cliché de la mujer dependiente que no sabe nada sobre técnica.
Pero también la representación contraria del género femenino no está para algunas exenta de crítica: sólo un 36% valora positivamente la presentación de mujeres delgadas y ligeras de ropa. Este grupo siente las imágenes como estéticas (29%) y se siente motivado a hacer más por la propia figura (7%). Sin embargo, la mayoría (58%) valora este cliché negativamente. Un 20% encuentra a estas modelos demasiado delgadas, un 4% no se siente bien contemplando estos cuerpos femeninos perfectos por estar a disgusto con sus propios cuerpos. Un tercio incluso teme que se puedan transmitir, con ello, valores e ideales incorrectos.
Por cierto: el grupo objetivo encuestado no tuvo nada en contra de la representación erótica de los hombres. Es más, un tercio de las mujeres acogía esto explícitamente con gran satisfacción.